La situación político – económica del mundo luego de la primera guerra mundial, incrementó el comercio y el transporte de materias primas exportables como así también se intensificó la defensa de la posición estratégica de Argentina con relación a su soberanía. Desde esta perspectiva, se aceleraron decisiones superadoras para la industria y el devenir político y económico. El 17 de diciembre de 1934 se creó la Comisión de la Marina Mercante, lo que dio impulso a un plan específico e integral de construcciones navales que se llevaría a cabo posteriormente en Puerto Belgrano, Tigre, San Fernando y fundamentalmente en Río Santiago, Ensenada, provincia de Buenos Aires.
La entonces Marina de Guerra ordenó la construcción de nueve rastreadores Parker, los cuales deberían desarrollarse íntegramente en el país. Ante ello, se utilizaría un astillero que condujera todo el operativo, del que saldrían los planos, las directivas, los equipos y materiales necesarios. Toda la dinámica que provocó esta nueva aventura en la construcción naval a partir de la formación total del elemento humano especializado en su mano de obra, más el impulso institucional a partir de sus resultados, desembocó en la decisión de establecer un gran astillero para construcciones navales militares y los talleres generales de la Base Naval de Río Santiago, fueron la base para lo que hoy es Astillero Río Santiago (ARS).
Al mismo tiempo que se avanzaba en la construcción del astillero, se intensificaba la formación de nuevo personal y el perfeccionamiento del existente en todos los niveles y especialidades con vistas al futuro (operarios, técnicos, trazadores, dibujantes, ayudantes de laboratorio, almacenistas, etc.).
El paso más importante en cumplimiento de aquella finalidad fue la creación de una escuela de artesanos. A ella ingresaban aprendices entre los 14 y 16 años de edad y egresaban a los cuatro años con el grado de "ayudante obrero". Recibían, fuera del horario laboral, la instrucción técnica impartida por maestros de enseñanza primaria y técnicos del establecimiento, y aprendían la artesanía de su predilección bajo la guía de un capataz del taller correspondiente designado a tal efecto.
El ARS era un establecimiento industrial en poder del Estado que funcionaba con un régimen de trabajo acorde a los parámetros de una gran empresa industrial. Ante ello, por decreto 10.627 del Poder Ejecutivo con fecha del 15 de junio de 1953 y por decisión del entonces presidente Juan Domingo Perón, se creó Astilleros y Fabricas Navales del Estado (AFNE), empresa integrada por el Astillero Río Santiago (ARS) y la Fábrica Naval de Explosivos Azul (FANAZUL), con dependencia del Ministerio de Marina. Ubicado  en la ciudad de Ensenada, provincia de Buenos Aires, sobre el Río Santiago, el ARS comprendía en aquel entonces unas 229 hectáreas y 55 áreas productivas.
Cuando se completó su construcción, el ARS contaba ya con talleres de calderería, herrería, mecánica (tornería y ajuste) con dos centros de mecanizado únicos en aquel momento en el país, cobrería, estructuras, electricidad, fundición de hierro y acero especiales, carpintería de blanco y de ribera, además de las grúas en gradas y muelles, playas de materiales, central de fuerza (usina eléctrica, vapor, aire), dique y grúa flotante, almacenes, vestuario, comedor, escuela de aprendices, entre otros sectores de particular operatividad.En 1969 modifica su forma societaria y pasa a ser una sociedad anónima del Estado. A mediados de la década del '70, sus principales clientes eran la Armada Nacional, la Empresa de Líneas Marítimas Argentinas (ELMA) e YPF, además de la multiplicidad de las actividades que comenzaron a desarrollarse en grandes obras metalmecánicas y componentes de magnitud para diferentes obras y empresas, tanto nacionales como internacionales.
Contaba con una planta de aproximadamente 5.500 empleados y alrededor de 3.000 contratados por distintas empresas subcontratistas afectados a la producción directa. El Buque Tanque “Ingeniero Silveyra”, los cargueros “Almirante Storni”,
“Neuquen II”, “Libertador José de San Martín”, entre otros, se destacan entre las producciones más importantes de esa década.A través de diversas licencias firmadas con empresas como Burmeister and Wain, Sulzer, Fiat, Charmilles Atelier, Brisonneau et Lotz Marine o Cockerill-Ougree, construyó motores diesel y grúas para sus buques y otros astilleros y locotractores para Ferrocarriles Argentinos.
También construyó elementos para turbinas hidráulicas, componentes nucleares -a través de una licencia con la Atomic Energy de Canadá- y bogies para ferrocarriles -a través de una licencia con la American Steel Foundry-. En la década del 80´ se realizaron grandes construcciones navales, como los petroleros “José Fuchs” y “Presidente Arturo Humberto Illia” y las 6 corbetas para la Armada Argentina -Espora, Rosales, Spiro, Parker, Robinson y Gomez Roca- entre otras de similar envergadura. En agosto de 1993 por el Decreto Nº 4538, el Astillero salió de la órbita del Ministerio de Defensa de la Nación y pasó a depender de la Provincia de Buenos Aires, perdiendo gran parte de su superficie que pasó a manos de la Zona Franca La Plata. En el año 2006 se recuperó parte de ese territorio y con ello áreas indispensables para la producción, como talleres y playas de trabajo.
A 62 años de su creación, 80 construcciones convalidan el máximo nivel técnico y operativo en la materia. Desde el bautizo y botadura de las fragatas Azopardo, Piedrabuena y Libertad en la década del 50´ hasta nuestros días, tanto buques de guerra, mercantes y construcciones offshore, se encuentran incluidos dentro de los grandes emprendimientos desarrollados. Desde hace más de 10 años, el ARS volvió a  posicionarse como motor de la Industria Naval Argentina y se consolidó en el mercado naviero Internacional. Esta capacidad de trabajo y planificación, se comprueba con la construcción de los cinco buques graneleros para una empresa alemana de 27.000 TN de porte bruto (PB) realizadas en esta planta industrial, como así también la construcción que se está llevando a cabo del segundo buque productero “Juana Azurduy” de 47.000 TN de porte bruto (PB) para la empresa PDVSA de la República de Venezuela.